Relatos de maduros gay

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Lo agarra por las caderas y tantea con la polla por la raja. Al parecer, al empleado de allí también le iban los nabos. Abrió las piernas, estiró los brazos hacia la pared y se apoyó en ella con ambas manos, sacando culo para que hiciese mi trabajo a gusto. Completé la indumentaria con una cazadora, que en noviembre ya se nota la rasca madrileña. Se le iluminó la cara. A juzgar por su delantera, lo debe tener no menos apetitoso que el resto. Me encantaba su sentido de la discreción y el respeto. Probé suerte: - Si me das tu teléfono te avisaré de que vengo, para no interferir otra vez en tus planes.

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En otra parada de los ciclistas, se deciden a cruzar la calle. Le encantaba mamarla con cuidado, deslizando toda su lengua por el tronco de mi nabo, sin dejar un trozo seco de saliva. Sonreí para mis adentros, pensando en mi ingenuidad al esperar que el vendedor me recibiría con los brazos abiertos. Manolo lo cubría en el pasillo, estaban entre dos remolques aparcados. Éste ríe y deja que la mano llegue a sobarle el culo. Iniciar sesión Registrarse. Monjas Vecina. Eugenio subió a la cama y los dos quedaron enfrentados. Me coloqué la polla en el slip mierda, con lo que me había costado sacarla y me abroché el botón del pantalón; entonces fui a la puerta y me asomé por la rendija. Entré; era pronto, y me gusta echar un rato ojeando este tipo de tiendas.

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Bajó la reja y sin esperar a haber terminado de girar la llave de la puerta me rodeó el cuello con el brazo libre y me dio un morreo a la vez dulce y salvaje. Salimos y echamos a andar. Nunca me habían humillado tanto. Mi padre hablo: Papa: A partir de hoy siempre usaras ropa de niña hasta para ir al Colegio y en casa […]. Tiene anchas espaldas y un culo gordo y respingón. Ya tenía mujer, Pilar, y dos gemelas. A la que seguro que contribuían lo gemidos de placer y los meneos que hacía Javier para aprovechar bien la follada. Así fue el primer encuentro de Eugenio y Javier, que dio lugar a una larga amistad. Mi polla me dio un toque cuando vi cómo deslizaba su lengua por la pega para cerrarlo; era difícil hacerlo con mayor naturalidad y sin perder ese punto sensual y morboso, difícil combinación de la que Mario era un puto maestro. Así que hace que el profesor se dé la vuelta y le presente el culo.

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Me acordé de la imagen que le había molado en el cómic que me iba a llevar. Bocarriba y bien despatarrado, irradiaba lujuria expectante. Se les unen peatones, la mayoría también desnudos. La alumna, conciliadora ya, pasa unos pañuelos de papel al chico, que se limpia someramente y recompone los pantalones. No era tarde, me dejaría en casa a buena hora. Me lo pidió él mismo: - Quiero probar yo también tu culito. Diríase que se trata de un profesor, y así lo llamaré en adelante. Con el maduro de la tienda

Yo ya reaccioné y le cogí por la cintura, deslizando mis dedos por entre su camiseta y su pantalón para tocarle la piel. Yo prefiero mil veces los machos curtidos a las delicaditas de rasgos estilizados. Mario jadeó con mi mamada hasta que me pidió que me levantara. Nos reímos. Joder, tanto prepararme y va y me pilla distraído. Me había sorprendido doblemente: tanto por su aparición como por su vestimenta. Aunque pudiera parecer una ironía, supe que a lo que se refería era a que su calentura trasera le había dejado incólume y avivada la delantera. Hola, soy Felipe de alguna ciudad de Chile. En seguida Mario me pasó un brazo por encima de los hombros, dejando colgada la mano con espontaneidad.

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Los chicos ya tienen saciada de sobra su curiosidad y cada uno digiere la crudeza de lo presenciado a su manera. Completé la indumentaria con una cazadora, que en noviembre ya se nota la rasca madrileña. Al golpearle en toda la raja, Javier se estremeció. Y para aliviar eso prefería bastarse solo. Hacía años que no me ponía tan burrísimo Por cierto —añadí extendiendo la mano—, encantado, Mario. Dicho y hecho, el profesor agarra las caderas del ciclista, acerca la cara y engulle entera la polla. Me sonrió.

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Hacía años que no me ponía tan burrísimo Cuando empiezan a palparse, las manos del ciclista caen sobre las mullidas y apetitosas tetas del profesor. Mario aprovechó para lamerme el cuello con vehemencia. Me llamo Carlos. Este sitio web requiere JavaScript. Mario jadeó con mi mamada hasta que me pidió que me levantara. Aquí llega el momento de imaginar una confluencia de ambos personajes: el ciclista y el profesor. La follaba de lateral para que su sobrino pudiera ver como su polla entraba y salía del coño.

De este modo la barriga de Javier le oprimió el pecho, y la polla y los huevos se le volcaron sobre aquella. El minieslip, con los achuchones, se había bajado con tendencia a meterse en la raja y a Javier le faltó tiempo para poner el culo en pompa. Me di la vuelta, resuelto a seguir vagando por la tienda, y me encontré por sorpresa cara a cara con él. Completé la indumentaria con una cazadora, que en noviembre ya se nota la rasca madrileña. Javier dio un respingo de gusto resoplando. El profesor se pone de pie y ahora se fija en sus alumnos. Expresión que tanto podía referirse al rocío de leche que le había caído sobre su cuerpo como a la calentura que le había producido la rocambolesca jodienda. Eugenio palpaba con ganas. En ese momento capta la presencia del profesor y agita una mano para que se acerque. Por cierto —añadí extendiendo la mano—, encantado, Mario.

Le parece que la conversación tiene connotaciones sexuales, porque uno de los chicos alza una mano y acaricia en un muslo al ciclista. Nos morreamos de nuevo. Me había sorprendido doblemente: tanto por su aparición como por su vestimenta. Si me ponía a pensarlo, aquel lugar amplio y cargado del deseo sexual de decenas de trabajadores sudorosos me daba un morbo curioso. Una vez concluida la marcha, los ciclistas se van concentrando en el parque. Sin embargo Javier lo aceptaba todo con una excitación tremenda. Yo prefiero mil veces los machos curtidos a las delicaditas de rasgos estilizados. Le habría hecho una foto así, con su camisa y su corbata, su postura de ejecutivo con mala hostia y su semblante de macho que no se achanta, para recrearme con ella a solas en el baño o en la cama.

Bajó la reja y sin esperar a haber terminado de girar la llave de la puerta me rodeó el cuello con el brazo libre y me dio un morreo a la vez dulce y salvaje. Colegialas Jovencitas. Así que intervine. Era […]. Yo estaba vestida y ellos aun seguían desnudos. La culata del ciclista se eleva así y su barrigón, que tira también de la polla, queda en alza comprimiendo las tetas. Me he empalmao en cuanto lo he visto. Mario le saludó y conversaron un rato; mientras tanto me fijé en la revista porno abierta sobre la mesa del encargado, que hacía juego con los pósters de tías en bolas colocados en ese lado de la pared. Eliminar todo. Suelta un fuerte resoplido y mira sonriendo al profesor.

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Me lo pidió él mismo: - Quiero probar yo también tu culito. Comencé a meterle la lengua todo lo que podía; después un dedo, dos… Iba dilatando bien, se notaba que tenía ganas de que se la metiera. Sus vaqueros ajustados sugerían un trasero redondito y duro; joder, no pude evitar rozarme la polla discretamente por encima del pantalón. Al tiempo que su culo, con el ojete recién vaciado por mí, quedaba accesible a la polla de Eugenio. Javier avanzaba con pachorra, sonriente y con tan solo el dichoso minieslip. Me llamo Elena y tengo 30 años. Quedamos los tres sofocados y sin respiración. Hola buenas, me llamo Sílvia tengo 36 años casada con una vida estable, me considero una chica bastante atractiva y guapetona, me gusta el sexo, divertida, morbosa, sensual, picarona, me gusta el morbo y la sensualidad, nunca antes le había sido infiel a mi marido, aunque sí lo había sido con otras parejas.

Qué cojones, me planto allí con un par de huevos y a ver qué pasa. Diríase que se trata de un profesor, y así lo llamaré en adelante. Buscar Buscar: Buscar. Me acordé de la imagen que le había molado en el cómic que me iba a llevar. Tiene anchas espaldas y un culo gordo y respingón. Pero a Javier, como le suele pasar tras un revolcón, se le cerraban ya los ojos y pronto emitió leves resoplidos. Hola me llamo Andrea Johana, soy delgada,bajita, blanca de ojitos cafés, labios no tan gruesos tengo colita y bubis lindas, no soy una reina pero siempre me he sentido bien con mi cuerpo; vivo en un edificio de 8 pisos, en el 5 piso vivo, pues para cuidar el edificio hay dos vigilantes uno en […]. Javier se estremeció y se apartó mimoso. De nuevo se encontraba ante mí su miembro, duro, carnoso, y arqueadito hacia arriba, eso es, me encanta, esto es la hostia, voy a lamérsela hasta que se corra de placer. Por cierto no me he presentado.

Pero antes comentaré otra foto que, tanto por el personaje como por el contexto, me resulta asimismo muy seductora. Rebuscó entre el montón y sacó uno. Me llamo Elena y tengo 30 años. La alumna, conciliadora ya, pasa unos pañuelos de papel al chico, que se limpia someramente y recompone los pantalones. Esperé a que no nos oyera el otro y dije: - "Jorge"… Me gusta. Pese a que han debido oír que el profesor los ha identificado, los camuflados no se privan de cuchichear. No hago esto a menudo, y la chulería de probarlo ya me ponía. Yo no me quitaba de la cabeza lo que acababa de decir Mario: "cada vez que me acuerdo de ti"… Así que al parecer estaba tan encantado de verme como yo a él. Abrió la puerta. Confesiones Sexuales Fantasia sexuales Mujeres Infieles.

Mario se apartó del muro y se metió la camisa con cuidado, mientras me dedicaba una sonrisa cómplice. Todo el lugar estaba repleto de libros y revistas, organizados en estantes y cajas o simplemente apilados en los rincones. A sus 45 años tenía a su disposición la gerencia del personal. Era un hombre de unos cuarenta y muchos, aunque su edad se reñía con un aspecto juvenil y despierto bien conseguido: cuando podría haber llevado camisa, en lugar de ello lucía una camiseta ceñida de las que casi no tienen manga, buena elección ya que no tenía mal cuerpo y le quedaba de puta madre y yo, a mis 23 años, de camisa para disimular mi pequeña barriga cervecera Quedan enfrentados, deseando meterse mano ya. Sonaba a todo trapo la canción Killing in the name de Rage Against the Machine. Metía una mano entre los muslos y la subía restregando huevos y polla. Había ido pronto, a eso de las siete, para tener un margen de maniobra antes de que cerrara; así podría averiguar con calma si le apetecía rollete o no. Al golpearle en toda la raja, Javier se estremeció.

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Yo ya reaccioné y le cogí por la cintura, deslizando mis dedos por entre su camiseta y su pantalón para tocarle la piel. Hostia tío, qué calentón de historia. Dicho y hecho, el profesor agarra las caderas del ciclista, acerca la cara y engulle entera la polla. Saturnino había entrado a lo grande en su nuevo puesto de director hotelero. Expresión que tanto podía referirse al rocío de leche que le había caído sobre su cuerpo como a la calentura que le había producido la rocambolesca jodienda. Por un lado, dos chicas sonríen y parecen comentar lo que ven, ante la impasible exposición del cuerpo desnudo. De este modo la barriga de Javier le oprimió el pecho, y la polla y los huevos se le volcaron sobre aquella. Se ha quitado el casco y luce una noble media calva. La parte de los despachos estaba enmoquetada y olía a oficina.

Dejar un comentario Comentarios 4. En otra parada de los ciclistas, se deciden a cruzar la calle. Al fin se deciden los tres a bordear la glorieta y aparecen por la entrada. Pero Eugenio, sin contestarle, ya le estaba subiendo las piernas y metiéndose entre ellas. A mis 12 despertó mi deseo por los maduros, por mi tío. Nos reímos. Nuestros labios se acariciaron lentamente dejando entrever las lenguas. Cada vez que le anuncio su visita, Javier lo recibe encantado y hace saltar chispas con sus provocaciones que tanto excitan a Eugenio. Calificación: 4, La frotación de Javier, acompasada pero constante, fue haciendo su efecto.

Al fin y al cabo, no sabías que iba a aparecer hoy de pronto; la próxima vez, si quieres, te aviso. Así lo hacen suponer las franjas de las banderas que se exhiben. Mario aprovechó para lamerme el cuello con vehemencia. Pero nunca me habría imaginado con qué me iba a encontrar, aquella misma tarde, en una aparentemente inocente tienda de cómics que me llamó la atención al pasar ante ella. Y los cómics eran lo de menos, lo que me ponía de verdad eran otras cosas: esos brazos de adulto fuertote, ese apretón de colegueo en mi hombro, "apunta donde quieras", esa voz sensual y caliente, "córrete a mi salud chaval", "te dejo solo y te la sacudes a gusto" Cómo me ha puesto este relato, joderrrrrrrr!!!! Caminó unos pasos hacia un rincón de la sala y se colocó de espaldas a un póster donde se veía el dibujo de dos tíos haciéndose una paja mutua. Se les unen peatones, la mayoría también desnudos. Se amorra a la polla y chupetea los restos. Me eché encima y, con la abundancia de lubricante que había puesto Eugenio, se la metí de golpe.

Javier gemía. Me la metí en la boca y él comenzó a bambolear su pelvis con un movimiento muy de macho, lento, serpenteante; desprendía masculinidad en todos sus movimientos. Suegra Incesto Cortos. Encima el hijoputa se tiraba a su secretaria que no me llega a la suela de mis zapatos. Your password reset link appears to be invalid or expired. Me animé a metérsela toda. Él me acariciaba la espalda amenazando con quitarme también la camiseta. Yo era por respetar tu intimidad.

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Había duchas, que por cierto nos vinieron muy bien. En ellas no es escasa la cantidad de hombres robustos, e incluso bastante gordos. Terminó de abrir la puerta y antes de salir me dio un dulce beso en los labios. Éste ríe y deja que la mano llegue a sobarle el culo. El otro día me enteré que mi marido me estaba engañando. La follaba de lateral para que su sobrino pudiera ver como su polla entraba y salía del coño. Lo agarra por las caderas y tantea con la polla por la raja. Seguro que estaba a punto, como yo.

Ingrese los datos de su cuenta y le enviaremos un enlace para restablecer su contraseña. No faltan tampoco los de ese tipo de hombre maduro. Me lo pidió él mismo: - Quiero probar yo también tu culito. Mientras las chicas se morrean, el chico ya tiene los pantalones bajados hacia las rodillas. Me puse de pie; él siguió sentado y me desabrochó el pantalón. El otro día me enteré que mi marido me estaba engañando. Una sucesión de gemidos acompañó ya el derrame de sucesivos borbotones. Tantea con la polla el ojete que tiene a la vista y se clava con energía. Dicho y hecho, el profesor agarra las caderas del ciclista, acerca la cara y engulle entera la polla.

Celso la tenía apoyada en el […]. En efecto, así era. No había acabado de reírme cuando Mario se adelantó y, muy suavemente, me cogió de la barbilla con una mano y acercó mi boca a la suya. Así enlazados llegan a la glorieta, pequeña y hexagonal, rodeada de celosías cubiertas por enredaderas. Javier se giró hacia él y le dio un estirón a la toalla. Después se acercó a mí y me quitó la mía mientras yo me lanzaba a oler ese trocito de pecho que se adivinaba bajo su cuello. Mi padre hablo: Papa: A partir de hoy siempre usaras ropa de niña hasta para ir al Colegio y en casa […]. Por favor inicia sesión o regístrate para publicar comentarios. Le noté muy contrariado y traté de calmarle. Tere y el desconocido en el asiento trasero.

No quería que por culpa mía tuviese que estar preocupado por asuntos del curro. Un contexto muy frecuente para un hombre maduro es follar con sus vecinos , quienes esperan a que se encuentren completamente solos para llevar sus pollas a ser deslechadas o para que le revienten el ojete a pollazos. De este modo la barriga de Javier le oprimió el pecho, y la polla y los huevos se le volcaron sobre aquella. La culata del ciclista se eleva así y su barrigón, que tira también de la polla, queda en alza comprimiendo las tetas. Se corre uno aquí de puta madre. La novia tiene metida una mano, por debajo de la falda, entre los muslos de la otra, que no deja de mirar la jodienda de los dos gordos. Debe guardar en ella la ropa que se había quitado. La chica se lo alarga solícita y puede limpiarse. Así que intervine. Se trata de un desfile de ciclistas desnudos en reivindicación del respeto al medio ambiente.

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Aquello me daba un morbazo de la hostia. Dicho y hecho, el profesor agarra las caderas del ciclista, acerca la cara y engulle entera la polla. Le parece que la conversación tiene connotaciones sexuales, porque uno de los chicos alza una mano y acaricia en un muslo al ciclista. El vientre le hace otro pliegue bajo el ombligo para enlazar con el pubis. Miran hacia el hombre y hacen comentarios divertidas. No era tarde, me dejaría en casa a buena hora. Saturnino había entrado a lo grande en su nuevo puesto de director hotelero. Así que hace que el profesor se dé la vuelta y le presente el culo. Era una noche de verano en la que había ido como muchas veces buscando con quien follar, luego de andar. Ya que me ha visto en fotos, que me vea en vivo.

En plan marrullero me limité a pedirle a Eugenio si le vendría bien pasar por mi casa para hacer una actualización del ordenador. Cerca de. Tiene anchas espaldas y un culo gordo y respingón. Pagando en la tienda. Así fue el primer encuentro de Eugenio y Javier, que dio lugar a una larga amistad. Yo adelanté una mano y le sobé la pierna, rozando su paquetón para ver cómo reaccionaba. Al parecer, al empleado de allí también le iban los nabos. Hora de pasarlo bien. Historias Relacionadas Vídeos Relacionados Galerías relacionadas. Encima el hijoputa se tiraba a su secretaria que no me llega a la suela de mis zapatos.

Sobresaliendo de sillín se percibe una polla regordeta sobre la peluda bolsa de los huevos. Tantea con la polla el ojete que tiene a la vista y se clava con energía. Mario arregló en dos minutos lo del encargo y nos dispusimos a marcharnos. Yo hice lo mismo. Yo prefiero mil veces los machos curtidos a las delicaditas de rasgos estilizados. Maduras Maduros. Así que hace que el profesor se dé la vuelta y le presente el culo. Calificación: 3,

Los chicos ya tienen saciada de sobra su curiosidad y cada uno digiere la crudeza de lo presenciado a su manera. Yo ya reaccioné y le cogí por la cintura, deslizando mis dedos por entre su camiseta y su pantalón para tocarle la piel. Luego volveré a hablar de este suculento ciclista, al que pretendo situar en una fantasía fruto de mi imaginación calenturienta. Suegra Incesto Cortos. Sin embargo Eugenio, superados sus remilgos, tuvo el avieso capricho de hacer un cambio de postura. No había acabado de reírme cuando Mario se adelantó y, muy suavemente, me cogió de la barbilla con una mano y acercó mi boca a la suya. Abrió las piernas, estiró los brazos hacia la pared y se apoyó en ella con ambas manos, sacando culo para que hiciese mi trabajo a gusto. El ciclista se ríe de la cómoda idea del profesor, pero hace lo que le pide. Miran hacia el hombre y hacen comentarios divertidas. Acercó la cara a la polla semierecta y le dio unos chupetones.

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Log in Privacy Policy To use social login you have to agree with the storage and handling of your data by this website. Así que igual ni se acordaba de mí. Confesiones Sexuales Fantasia sexuales Mujeres Infieles. Javier se estremeció y se apartó mimoso. Tan sólo había un par de chavales, en torno a la sección manga. Enlazaron los brazos y las bocas se acercaron. El ciclista lo hace, extendiendo a lo largo su pesado cuerpo y con las rodillas dobladas en el extremo, sin captar todavía cómo se va a apañar el profesor. La situación perfecta para descargar nuestros deseos, sí señor, Mario se estaba portando aquella tarde. Bocarriba y bien despatarrado, irradiaba lujuria expectante.

Javier dio un respingo de gusto resoplando. Ante la desinhibición con que el profesor se trabaja la polla, enseguida bien dura, el alumno ya pierde también la vergüenza y destapa una polla fina y tiesa, que frota acompasado con el profesor. Al fin y al cabo, no sabías que iba a aparecer hoy de pronto; la próxima vez, si quieres, te aviso. A continuación le levanta la otra pierna y apoya la pantorrilla en su hombro. Al llegar Eugenio lo recibí yo solo. Se corre uno aquí de puta madre. En otra parada de los ciclistas, se deciden a cruzar la calle. A la que seguro que contribuían lo gemidos de placer y los meneos que hacía Javier para aprovechar bien la follada.

Me llamo javier esto paso a mis Publicado por renovatio El ciclista toma por el brazo al profesor y lo aparta ya del grupito, llevando consigo asimismo su bicicleta. Jóder si me molan; este hombre es una caja de sorpresas. A la que seguro que contribuían lo gemidos de placer y los meneos que hacía Javier para aprovechar bien la follada. Nos morreamos de nuevo. Probé suerte: - Si me das tu teléfono te avisaré de que vengo, para no interferir otra vez en tus planes. Los suspiros del profesor atestiguan la eficacia de las chupadas y lamidas que recibe.

Me llamo Carlos. Mientras las chicas se morrean, el chico ya tiene los pantalones bajados hacia las rodillas. Así lo hizo y le bajé pantalones y boxer de una vez. Eugenio salió del baño y, con cierto pudor, conservaba la toalla a la cintura. Suscribirse Lo agarra por las caderas y tantea con la polla por la raja. Aquí llega el momento de imaginar una confluencia de ambos personajes: el ciclista y el profesor. Me dio la espalda y giró la cabeza para que viera cómo se mojaba un dedo con saliva, que se pasó por el ojete como señal de que haría falta que le lubricara antes de metérsela. Y por cierto, agradecí llevar vaqueros de toda la vida: no me apetecía preocuparme por la gente mientras paseaba con aquel hombre que me ponía a cien con cada gesto que hacía. Joder, cómo me molaba este hombre.

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Mientras ésta se cerraba, el comiquero me guiñó un ojo y me indicó que le siguiera. Da una clavada tan fuerte que se le contraen las nalgas peludas. Yo ya reaccioné y le cogí por la cintura, deslizando mis dedos por entre su camiseta y su pantalón para tocarle la piel. Así hice y mientras me la ponía fue él a por su chaqueta, a juego con los pantalones. Parece que se reanuda la marcha y el ciclista ya se prepara para seguir. Al fin se deciden los tres a bordear la glorieta y aparecen por la entrada. Todo quedó muy formal, aunque ambos derrocharon simpatía y entendimiento. Se puso contento.

Ante la desinhibición con que el profesor se trabaja la polla, enseguida bien dura, el alumno ya pierde también la vergüenza y destapa una polla fina y tiesa, que frota acompasado con el profesor. Con el calentón que llevaba ya se me había pasado toda la vergüenza, y le solté: - Cómo no voy a preocuparme; me prestas un sitio guapo para que me pajee de puta madre, sin conocerme de nada, y te quedas al margen Eugenio, solícito, todavía de rodillas entre las piernas de Javier, echó mano a la toalla que había quedado cerca y se afanó en ir limpiando el estropicio. Había ido pronto, a eso de las siete, para tener un margen de maniobra antes de que cerrara; así podría averiguar con calma si le apetecía rollete o no. Te va a encantar. Calificación: 4, Con la novia en la tienda. No era tarde, me dejaría en casa a buena hora.

Para calmar la inquietud de Eugenio le ofrecí entretanto una bebida fresca y nos sentamos en sillas en torno a la mesa de la cocina. Luego volveré a hablar de este suculento ciclista, al que pretendo situar en una fantasía fruto de mi imaginación calenturienta. La parte que estaba encajada en la raja del culo fue saliendo con cierta presión. Aunque pudiera parecer una ironía, supe que a lo que se refería era a que su calentura trasera le había dejado incólume y avivada la delantera. Por un lado, dos chicas sonríen y parecen comentar lo que ven, ante la impasible exposición del cuerpo desnudo. De forma instintiva, busqué un apartado gay y sonreí al ver que efectivamente lo había. Era una noche de verano en la que había ido como muchas veces buscando con quien follar, luego de andar. La parte de los despachos estaba enmoquetada y olía a oficina.

Sin darme tiempo a mediar palabra, llevó una mano a mi cintura y acercó sus labios a los míos. Lo abrió y me lo colocó con la boca, momento que disfruté como un cabrón. Giró la cabeza para mirarme y me hizo una seña; me detuve al contemplar su expresión intensa y ardiente. Le parece que la conversación tiene connotaciones sexuales, porque uno de los chicos alza una mano y acaricia en un muslo al ciclista. Tan sólo había un par de chavales, en torno a la sección manga. Al fin se deciden los tres a bordear la glorieta y aparecen por la entrada. Gays y Lésbicos No hace falta que os cuente la de pajas que me hice con el cómic que me regaló aquel peazo hombre que me hice en la tienda.

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Tenía poco pelo, revuelto, de adulto. El profesor los observa sin querer interrumpirlos. Una vez concluida la marcha, los ciclistas se van concentrando en el parque. Mario arregló en dos minutos lo del encargo y nos dispusimos a marcharnos. Me llegó un aroma de fresca colonia aderezada con un profundo olor a macho caliente. Todo ello flanqueado por unos recios muslos. Javier se estremeció y se apartó mimoso. Éste entonces le sube la pierna que queda al lado del respaldo para que se le sujete en él. Con morbosa complacencia fue deshaciendo uno de los lazos laterales del minieslip, que se desajustó haciendo emerger la polla bien dura. De su polla van brotando ya abundantes y seguidos borbotones de leche, que caen al suelo ante sus pies.

Anal Primera Vez Aina venia una o dos veces a la semana, siempre con el mismo tipo de pedido. A continuación les voy a contar una gran historia que me pasó cuando tenía 18, que la. Me aferré a sus labios y a su cuerpo en un apasionado abrazo. Eugenio salió del baño y, con cierto pudor, conservaba la toalla a la cintura. Él seguía apoyado en el marco de la puerta. En otra parada de los ciclistas, se deciden a cruzar la calle. No me provoques Hora de pasarlo bien. Son para verlos con el culazo rebosando el sillín y el paquete oscilando con el pedaleo. Yo me quedé en el sitio sin moverme.

Jóder, no me lo podía creer, el mundo era mío. Estaba cachas el hijoputa, pero de una manera natural, sin exagerar. Trabé amistad con Eugenio unos años después de mi relación con Javier. Quedó apoyado sólo en una mano y con la otra acercó la mía hasta su nariz, aspirando profundamente. To use social login you have to agree with the storage and handling of your data by this website. Miran hacia el hombre y hacen comentarios divertidas. La chupetea y lame el picudo pezón. Pagando en la tienda. Me llamo Elena y tengo 30 años. Me he empalmao en cuanto lo he visto.

Saturnino había entrado a lo grande en su nuevo puesto de director hotelero. Por su parte, el chico, con las piernas estiradas, tiene abiertos los tejanos y se toquetea por dentro. Al llegar Eugenio lo recibí yo solo. Abrió la puerta. Siempre me ha gustado pasear por el bosque que queda cercano a mi casa. Te va a encantar. Pero Eugenio, sin contestarle, ya le estaba subiendo las piernas y metiéndose entre ellas. Qué de puta madre tío Tantea con la polla el ojete que tiene a la vista y se clava con energía.

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Saturnino había entrado a lo grande en su nuevo puesto de director hotelero. Completaban su atuendo unos zapatos negros y unos pantalones suficientemente claros para dar contraste. Qué hijoputa, sabía lo que podía lucir para que se les cayese la baba a chavalas y, por supuesto, chavales como yo, pues me ponen de la hostia los hombres trajeaos en plan buenorrete. La contundente petición de Javier pilló por sorpresa a Eugenio quien, todo y lo excitado que estaba también, tal vez no se esperaba llegar a ese extremo en un primer encuentro. Expresión que tanto podía referirse al rocío de leche que le había caído sobre su cuerpo como a la calentura que le había producido la rocambolesca jodienda. Sin embargo Eugenio, superados sus remilgos, tuvo el avieso capricho de hacer un cambio de postura. Anal Primera Vez Aina venia una o dos veces a la semana, siempre con el mismo tipo de pedido. Nos comentó que aunque quería traerlas, su mujer no había conseguido sacar el permiso en el trabajo y no habían podido acompañarle. De este modo la barriga de Javier le oprimió el pecho, y la polla y los huevos se le volcaron sobre aquella. Su polla ya se muestra bastante cargada.

Me coloqué la polla en el slip mierda, con lo que me había costado sacarla y me abroché el botón del pantalón; entonces fui a la puerta y me asomé por la rendija. Me eché encima y, con la abundancia de lubricante que había puesto Eugenio, se la metí de golpe. Con el calentón que llevaba ya se me había pasado toda la vergüenza, y le solté: - Cómo no voy a preocuparme; me prestas un sitio guapo para que me pajee de puta madre, sin conocerme de nada, y te quedas al margen Por su parte Javier también tuvo una muy buena impresión de Eugenio. Antes de que me diera tiempo a reaccionar, deslizó su mano hasta mi cintura y noté que sonreía un poco mientras acercaba a mí su rostro y me besaba suavemente. Javier solo sabía que me echaba una mano en el tema, pero no le dije que había visto sus fotos. El profesor, para darle facilidades, se sube, pero se sienta en el respaldo con las piernas abiertas. Las chicas dejan ahora sus arrumacos y observan emocionadas la competición. El ciclista demuestra un buen aguante y no altera su bombeo.

Fantasías y Gustos Rió un poco y se acercó. Me sonrió. To use social login you have to agree with the storage and handling of your data by this website. El segundo, al que le han caído a plomo las piernas, se desentumece de su retorcida postura y se levanta con pesadez del banco. Le noté muy contrariado y traté de calmarle. Colegialas Jovencitas. Al parecer, al empleado de allí también le iban los nabos. No hacía ni una hora de sus dos entrevistas. Javier gemía.

Por cierto —añadí extendiendo la mano—, encantado, Mario. Le planta las manos en las nalgas y hunde la cara en la raja. Al fin Eugenio se calmó y, con el rostro congestionado, se alzó arrodillado junto a Javier. Cada vez que le anuncio su visita, Javier lo recibe encantado y hace saltar chispas con sus provocaciones que tanto excitan a Eugenio. Ya que me ha visto en fotos, que me vea en vivo. Se hace un silencio que —cómo no— rompe la alumna descarada. Javier rio. Te va a encantar. Una niñata de 20 años, regordeta y estrafalaria. Celso la tenía apoyada en el […].

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Por su parte Javier también tuvo una muy buena impresión de Eugenio. Entré; era pronto, y me gusta echar un rato ojeando este tipo de tiendas. Así que igual ni se acordaba de mí. Una vez concluida la marcha, los ciclistas se van concentrando en el parque. Qué hijoputa, sabía lo que podía lucir para que se les cayese la baba a chavalas y, por supuesto, chavales como yo, pues me ponen de la hostia los hombres trajeaos en plan buenorrete. Lo abrió y me lo colocó con la boca, momento que disfruté como un cabrón. Cuando oí que se abría la puerta del baño, hice que Eugenio prestara atención. Eugenio, solícito, todavía de rodillas entre las piernas de Javier, echó mano a la toalla que había quedado cerca y se afanó en ir limpiando el estropicio. La polla le emerge entre el pelambre que cubre los huevos como una gruesa tranca.

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